A Título de Reflexión

Quisiéramos empezar con unas preguntas básicas, dirigidas a madres y padres: en casa, quien sabe más, de utilizar Internet? No me refiero a la simple tarea de navegar por la red para localizar un restaurante, sino el llevar a cabo actividades más intelectuales, como crear una dirección de correo electrónico, comprar un antivirus, consultar la cuenta bancaria o entrar en Facebook. Si la respuesta es mis hijos, no os asustéis. Es lógico, ya que normalmente hay el mayor porcentaje de conexión a la red entre los 14 y 18 años, aunque hay que saber que antes de los 14 años existen cosas que no podemos hacer, como darnos de alta en la red social Tuenti.

Otra pregunta: cuando con los hijos miramos publicidad, cuantas veces ellos nos preguntan “oye, eso que dice este señor de la tele no es verdad ¿no?”. Es bueno empezar a transmitir el sentido crítico con cosas pequeñas, porque así estarán preparados cuando algún día se lo pregunten (sin que nosotros estemos a su lado poniendo la oreja): “Oye, chica, ¿donde viven, tus padres? ¿Qué coche tienen? O ¿de qué color tienes los ojos?

La tercera cuestión sería preguntarnos sobre si la patria potestad puede ejercerse también en Internet, aunque antes habrá que conocer cuál es la definición legal de este concepto. El Código de Familia dice que la potestad constituye una función inexcusable y, en el marco del interés general de la familia, se ejerce personalmente siempre en beneficio de los hijos para facilitar el pleno desarrollo de su personalidad.

Ahora ya podemos entrar en materia: todos pensamos que la patria potestad también debe ejercerse cuando los hijos usan Internet, pero si queremos concretar como, posiblemente diríamos que hay dos respuestas extremas. Una, cortar el acceso a la red o la otra, dar acceso libre sin control, conclusiones que no nos convencen del todo pero … verdaderamente, ¿qué hacer? Y aquí vendría la primera reflexión: ¿no es hora ya de que padres y madres prestemos atención al fenómeno de Internet y que volvamos a la autoescuela digital, unos para reciclarnos y otros para aprender las normas de circulación? Porque me pregunto: si las madres y los padres desconocemos el medio que pisamos (es como quien entra de golpe en la selva africana, acostumbrado de toda la vida a pisar sólo rastrojos) y los hijos no saben algunas de las normas básicas de circulación y de seguridad, sí que vamos bien todos juntos por las autopistas de la información!

Hablo de autoescuela digital porque es fácil hacer un símil con la conducción por carretera cuando hablamos de Internet, mucha gente anda conduciendo arriba y abajo, actividad que no se puede hacer de cualquier manera, algunos han aprendido con los padres al lado o solos, otros, con la ayuda de las autoescuelas, los menos, sin obtener la autorización o peor, con la prohibición de conducir, en definitiva, quien más quien menos, sabe un poco de ir por el mundo con un volante en las manos. Si trasladamos el ejemplo de la conducción y analizamos las pautas que tienen o que deberían tener nuestros hijos, ahora que empiezan a circular por Internet, seguramente nuestra primera conclusión es que cada casa es un mundo y que, como ocurre en otros ámbitos, la solución será trasladar las pautas que tenemos de la vida real en la vida virtual.

Y aquí aparece otra reflexión: en el mundo de Internet, nuestros hijos son los maestros y nosotros, los alumnos. Podríamos decir que mientras algunos padres graban películas en cintas VHS y son todavía padres analógicos, ellos, los hijos, compran tonos musicales para el móvil: ya son los hijos digitales. Ahora les pedimos que respondan un test: ¿han hablado con sus hijos de Internet en general (las oportunidades y los riesgos)? ¿Ha navegado conjuntamente con ellos? ¿Saben cuáles son las páginas web que visitan? ¿Han establecido alguna norma de uso? ¿Ha configurado las preferencias de privacidad del ordenador? ¿Ha explicado que hay información no puede darse nunca por Internet ni por teléfono?

Mientras vayan apuntando los síes y los noes, podemos reflexionar sobre el hecho de que Internet sirve para jugar y para comunicarse y también es una herramienta muy potente para trabajar. Por lo tanto, hay que dar pautas a los hijos para que entiendan la importancia de utilizar la red para crear un futuro profesional.

Nuestros hijos, los que ahora creen que la música que escuchan es siempre gratuita (“la bajo con el Emule”, nos dirán) serán los que mañana gestionarán empresas donde el principal capital será la propiedad intelectual; nuestros pequeños artistas que ahora dibujan manga, que están ilusionados a ganarse la vida haciendo lo que les gusta (dibujar), quién sabe si dejarán pronto sus actividades creativas convencidos de que lo que tantas veces han escuchado es verdad: las creaciones intelectuales no tienen ningún valor en el mercado, han de compartir gratuitamente y la ley no protege ni los autores ni sus obras. Suerte que muchos de ellos han leído Harry Potter y saben de primera mano que toda esa creatividad de J. K. Rowling es el resultado de una simple idea, la que la autora tuvo durante un viaje en tren desde Manchester hasta Londres y que, gracias a su imaginación (y la ley), su idea ha generado mucho dinero, tanto para ella como para ayudar a gente que lo necesita.

Mientras discutimos si aquel que primero ha enseñado a navegar a los hijos debe ser quien debe dar las herramientas, vamos pensando en los planos para crear la autoescuela digital, antes de que haya más analfabetos y demasiado accidentes … y cuando se ponga en marcha, ya nos imaginamos los comentarios divertidos entre hijos y padres: “Mira, yo he sacado un 9 en uso de Internet y tú un 3. ¿No te da vergüenza? Te acompaño a tutoría y después iremos a la librería a elegir un cuaderno de verano para el padre! ”

Y ahora podemos volver al inicio: crean que ha nacido una nueva figura gracias a Internet que habría que incluir a la ley, donde los hijos son los que ejercen una cierta potestad hacia los padres en el ámbito de Internet, ¿eso sí?

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2 thoughts on “A Título de Reflexión

  1. Una interesante iniciativa, es necesario un punto de encuentro y de debate como este entre padres e hijo, pienso que como dice el artículo ahora son nuestros hijos quienes nos deben ayudar a comprender todo este fenómeno 2.0 y que no debemos dejar pasar la oportunidad

  2. Ciertamente se trata de un tema complicado. Algunos padres hemos visto Internet desde fuera y no lo utilizamos asiduamente. Los hijos pueden conocer mucho mejor las herramientas por lo que resulta difícil imponerse y transmitirles los riesgos a los que están sometidos.

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